
La grasa acumulada en los conductos de extracción no arde por sí sola; el peligro aparece cuando el vapor y las salpicaduras de una cocina de pescado en Calella o un asador de brasa en Llofriu saturan la capa de sebo. Esa sustancia, muy inflamable, convierte un codo del ducto en una trampa mortal si supera cierto grosor. La norma UNE 100165 recomienda mantener registros accesibles y a limpiar campanas, conductos y turbinas para evitar este riesgo latente.
Cuando toca abrir parte al seguro, nadie acepta promesas verbales. Las aseguradoras exigen papeles concretos: ficha de mantenimiento fechada, informe con fotos del interior de cada tramo antes y después, y certificado de limpieza. En CAMPANIX entregamos esa documentación tras cada intervención, incluyendo el albarán de gestión de residuos de la grasa retirada en bidón cerrado. Estos archivos son los que validan tu plan de APPCC y demuestran diligencia ante cualquier siniestro.
Cómo prende la grasa depositada en el conducto de una cocina de cala
Una chispa de la brasa o del grill salta al arranque del conducto y encuentra allí meses de grasa condensada. Ese depósito arde con una facilidad que asusta, porque el propio tubo actúa como chimenea y sube las llamas a buena velocidad. En un bajo del casco antiguo de Palafrugell, por ejemplo en la plaça Nova o el carrer de Cavallers, ese recorrido no se queda en el local: atraviesa tres plantas de vivienda antes de salir a la cubierta. El fuego deja de ser solo tu problema cuando alcanza los pisos superiores.
Cuando limpiamos los conductos de extracción, sus codos y registros, quitamos precisamente ese combustible acumulado. No es un capricho estético; es cortar el camino al incendio. Revisamos también la campana industrial, los filtros de lamas y las bandejas de goteo para dejar el sistema limpio conforme a la norma UNE 100165. La grasa retirada sale en bidón cerrado y se entrega a un gestor autorizado con su albarán correspondiente.
Te dejamos ficha fechada e informe con fotos del interior de cada tramo, antes y después, para archivar en el plan de APPCC. Así evitas que un rescoldo olvidado encienda lo que has tardado años en construir. Si tienes dudas sobre cómo está tu instalación, consulta nuestros servicios o llámanos al 690 22 09 44.
Lo que la norma UNE 100165 recomienda a un sistema de extracción
La UNE 100165 no es una sugerencia, son requisitos claros para que el sistema de extracción funcione. Lo primero: el trazado necesita registros accesibles. Si en un chiringuito de Port Bo o en la cocina del Museu del Suro no puedes abrir la tapa de un codo porque la pared lo impide, ahí tienes un problema serio. La norma obliga a limpiar campana, conductos y ventilador por separado. En verano, cuando los restaurantes de Llafranc trabajan a tope desde las cinco de la mañana, la grasa se acumula antes de cumplir el año; esperar a la revisión anual mínima es jugar con fuego.
Pero hay algo que muchos pasan por alto: la constancia escrita vale tanto como el cepillo. Sin papel firmado, no hay cumplimiento. Aquí trabajamos así: cada intervención lleva ficha fechada, fotos del interior de cada tramo antes y después, y certificado final. Todo se archiva directamente en tu plan de APPCC. Cuando el inspector entra en la cocina de un asador en Llofriu o de un hotel con obrador propio, esos documentos demuestran que el trabajo está hecho bien. No basta con ver la campana limpia; hay que poder probarlo.
El documento que se busca cuando se abre el parte
Cuando la aseguradora abre el parte, no pregunta por promesas, sino por papeles concretos. Necesitan ver la fecha de la última limpieza documentada, qué elementos se han tocado y las fotos del interior del conducto. Si tienes la carpeta al día, la conversación dura cinco minutos: enseñas los documentos y asunto zanjado. Pero si falta esa constancia reciente, te embarcas en peritajes y aclaraciones que alargan el proceso innecesariamente.
Por eso conviene guardar el certificado junto a la póliza, no suelto en un cajón de la oficina o perdido entre facturas. Aquí entregamos una ficha de mantenimiento fechada y un informe con imágenes antes y después de cada tramo, cumpliendo lo que exige la norma UNE 100165. Ese papelito es tu defensa cuando llaman para preguntar por el estado de la instalación.
Tanto si regentas una arrocería en Llafranc como un bar de tapas cerca del Museu del Suro, ten estos informes archivados en tu plan de APPCC. La grasa y los filtros gastados salen aquí en bidón cerrado con albarán de gestor autorizado; pero lo que realmente protege tu negocio ante la compañía es la evidencia escrita de que todo se ha hecho bien, accesible y rápido cuando toca justificarlo.
Los puntos del trazado donde más grasa se acumula en Calella
El arranque es el primer sospechoso. Justo encima de la plancha o la freidora, la grasa entra líquida y solidifica en minutos. Le siguen los codos donde el conducto gira para esquivar una viga vieja; ahí el flujo se rompe y deposita capas espesas. También vigilamos los tramos horizontales previos a subir por medianera y el caracol de la turbina, donde el rodete arrastra lo que no se ha limpiado antes. Estos cuatro puntos son los que siempre fotografiamos antes y después.
En locales como Les Voltes o Port Bo, con trazados quebrados dentro de casas antiguas, esos sitios se multiplican. Cada curva cuenta. Cumplir la norma UNE 100165 recomienda registros accesibles y constancia escrita. Por eso entregamos ficha fechada e informe con fotos del interior de cada tramo, todo archivado en tu plan de APPCC. La grasa extraída sale en bidón cerrado con albarán de gestor autorizado.
Qué cubre un sistema de extinción y qué sigue dependiendo del desengrase
El rociado automático hace lo que puede: apaga la llama en el frente de la campana y en la línea de fuegos, justo donde arranca el incidente. Pero ese chorro no llega al fondo del conducto. La grasa que se ha ido solidificando capa a capa dentro del tubo sigue ahí, intacta y esperando su turno. Es material combustible puro que el sistema de extinción ni toca. Si te fías solo del disparador, estás dejando una bomba de relojería escondida entre los codos de extracción.
La seguridad real en cocinas como las de los hoteles de Llafranc, con sus frentes corridos y varias campanas pegadas unas a otras, exige dos cosas a la vez. Por un lado, tener el equipo de extinción revisado según marca el fabricante. Por otro, que nosotros entremos a pelar el interior de esos conductos hasta dejar el metal visto. Sin ese desengrase profundo, la protección activa queda coja. Nosotros documentamos cada tramo limpio conforme a la UNE 100165, porque un trazado sucio invalida cualquier certificación de seguridad contra incendios.
Qué mira un perito en un restaurante de Palafrugell después de un fuego
El perito sube a la cubierta y abre el registro de inspección. Lo primero es mirar dentro del tubo: si hay grasa acumulada, si los codos están obstruidos o si el ventilador tiene el rodete sucio. También busca registros practicables a lo largo del recorrido; sin ellos, no se puede limpiar bien ni certificar nada. Compara lo que ve con la última ficha de mantenimiento y las fotos archivadas. Si en junio estaba todo limpio y ahora hay una capa negra, salta la alarma.
Cuando el informe fotográfico muestra un trazado impecable pocos meses antes, la revisión avanza rápido porque coincide con la norma UNE 100165. En locales como los chiringuitos de Port Bo o las cocinas del Passeig de Cípsela, donde la humedad y el salitre aceleran la corrosión, esa constancia escrita marca la diferencia entre aprobar o suspender una inspección sanitaria. El perito verifica fechas, firmas y albaranes de gestión de residuos para confirmar que cada intervención quedó registrada en el plan de APPCC.