
La campana de un restaurante en Calella o Llafranc vive dos velocidades. En enero y febrero, con la cocina parada, es el momento de abrir registros y bajar grasa vieja de los conductos. Marzo marca el inicio real: antes de Semana Santa toca desmontar filtros de lamas y limpiar bandejas para que no huela a rancio cuando lleguen las reservas. El verano impide trabajos grandes; en agosto solo cabe entrar de madrugada, entre cinco y seis, antes de montar terrazas.
El esfuerzo fuerte cae en octubre. Cuando baja el volumen, se limpia la turbina completa y se revisa el plenum. Aquí manda el acceso: en Port Bo o Tamariu, medir la calle y saber qué camión cabe define la intervención. Todo queda registrado según la UNE 100165, con fotos del interior antes y después. La grasa sale en bidón cerrado con albarán de gestor autorizado. Si tienes dudas sobre cómo planificar esta pausa tras la temporada, mira nuestro desglose técnico.
Marzo, cuando el desengrase completo todavía cabe entero
En marzo, la cocina lleva meses sin encenderse. El conducto está frío y vacío, condición ideal para desmontar campana, lamas, bandejas, difusores y el rodete de la turbina sin prisa. Es el único momento del año en que podemos llegar hasta la última pieza del trazado, cepillando de punta a punta. En verano, con el local abierto, esto es imposible; ahora, al no haber grasa fresca pegada ni humos circulando, el acceso real a cada codo y registro permite una limpieza profunda que cumple estrictamente con la UNE 100165.
Aprovechamos que las calles de Calella y Tamariu siguen despejadas. La furgoneta se acerca sin pelear por el sitio y reservamos una mañana entera, algo impensable cuando empieza la temporada de Semana Santa. En Port Bo o junto al far de Sant Sebastià, maniobrar un vehículo de trabajo entre terrazas montadas y turistas es casi inviable. Aquí, el silencio facilita el traslado de herramientas y la retirada de bidones cerrados con los filtros gastados, entregados luego a gestor autorizado con su correspondiente albarán.
Cada intervención termina con ficha fechada, informe fotográfico del interior antes y después, y certificado. Todo ello va directo a tu plan de APPCC. Si tienes una cocina parada desde noviembre, ya sea un asador en Llofriu o un bar de tapas en la plaça Nova, este mes es la ventana para dejar el sistema impecable. Consulta horarios y disponibilidad en /contactar/ para cerrar fecha antes de que suban las temperaturas.
Junio, la revisión rápida cuando el servicio ya no se detiene
Con la verbena de Sant Joan, la cocina no para. Entre comidas y cenas te quedan apenas dos horas de margen, y es justo cuando hay que actuar. No hablamos de una limpieza profunda, sino de esa revisión rápida que evita sustos hasta septiembre. Sacamos las lamas para ver cómo han aguantado el tajo, miramos si las bandejas están rectas y comprobamos el canal de goteo. Si algún filtro ha perdido su forma o empieza a caer grasa sobre la plancha, lo cambiamos allí mismo.
Es un trabajo de una o dos horas, pensado para quien tiene el local lleno desde Semana Santa hasta octubre. En lugares como Port Bo en Calella o cerca del far de Llafranc, donde el espacio es justo, no puedes permitirte que la extracción falle un viernes noche. Revisamos también los registros accesibles según pide la norma UNE 100165. Al terminar, recibes una ficha fechada con fotos del antes y después. Así sabes qué has tocado y tienes constancia escrita para tu APPCC, sin inventar nada ni dejar cabos sueltos.
Agosto, qué se toca con el comedor lleno y las terrazas montadas
En agosto, el paseo del Canadell y el Paseo del Mar de Tamariu se llenan desde media mañana. Por eso, el equipo de CAMPANIX entra entre las cinco y las nueve. Es la única franja donde el local está libre para trabajar sin molestar al servicio. En esas horas resolvemos lo urgente: filtros de lamas, bandejas y el frente de campana. Retiramos el goteo acumulado en los canales para que la cocina arranque limpia a la hora del mediodía.
No intentamos meterlo todo. El trazado largo de conductos o la limpieza profunda de la turbina requieren más tiempo y espacio. Lo dejamos para una fecha con margen. Se lo decimos claro al hostelero durante la visita previa, cuando medimos accesos y escalones. Así no nos cruzamos con camareros ni ocupamos mesas montadas. Trabajamos por fases reales, respetando el ritmo de un restaurante de pescado o un chiringuito que no puede parar.
Octubre, con la temporada de Tamariu metida en el rodete
En Tamariu, cuando la temporada toca a su fin en octubre, el rodete de la turbina ya no gira limpio. El ventilador acumula una costra irregular en los álabes que provoca vibraciones y mueve bastante menos aire del que soplaba en mayo. Es el momento ideal para la intervención larga: desmontaje completo del rodete, cepillado del conducto tramo a tramo con espuma alcalina y limpieza a fondo del caracol. Aprovechamos que el local cierra sus puertas al público durante el día para trabajar con espacio y sin prisas.
La prueba final se hace con los fuegos encendidos, midiendo el caudal real antes de dar por terminado el servicio. En cocinas de pescado o asadores de brasa de Llofriu, este mantenimiento profundo marca la diferencia entre una extracción eficaz y una cocina cargada de humos. Todo queda registrado según la norma UNE 100165, con fotos del interior de cada tramo antes y después. Si tu campana ha sufrido el verano en las calas, ahora es el momento de dejarla como nueva. Consulta detalles en nuestra sección de servicios.
Por qué una arrocería de Port Bo no sigue el ritmo de un bar de la plaça Nova
El vapor no es igual en todas partes. En una arrocería de Port Bo, el arroz y el pescado a la plancha liberan una carga grasa que satura los tres primeros metros del trazado mucho antes que lo que genera una barra de tapas. Ese volumen exige intervenciones más seguidas. Mientras un bar del casco antiguo, en calles como la plaça Nova o Cavallers, mantiene un ritmo bajo todo el año y le basta con una revisión intermedia y una limpieza anual, aquí la estacionalidad aprieta.
Catorce semanas intensas de Semana Santa a octubre cambian las reglas del juego. Necesitas entrar dos veces para que la extracción funcione cuando hay terraza montada y comensales dentro. El asador de brasa en Llofriu marca otro reloj distinto, pero ambos coinciden en algo: el conducto acumula lo que la campana no retiene. Nosotros subimos hasta el plenum, bajamos por los codos y registros, y limpiamos turbinas y filtros de lamas siguiendo la norma UNE 100165.
Te entregamos la ficha fechada y las fotos del interior de cada tramo, antes y después. Esa constancia escrita va directa al plan de APPCC de tu cocina. Si tienes dudas sobre qué toca limpiar exactamente según tu tipo de local, revisa nuestros detalles técnicos. Para ajustar el calendario a tu temporada alta, escríbenos a info@limpiezacampanas.com.es o llámanos al 690 22 09 44.
Lo que se anota en la ficha para afinar la fecha del año siguiente
Cada vez que pasamos por tu cocina, la ficha se llena con los detalles de verdad. No basta con poner la fecha y firmar; apuntamos qué filtros de lamas o codos del conducto hemos tocado, el tipo de producto usado para disolver esa capa negra y, sobre todo, el grosor aproximado de la grasa acumulada en cada tramo. También anotamos cómo estaba el rodete de la turbina, porque si tiene desequilibrios o suciedad incrustada, cambia la frecuencia necesaria.
Con dos o tres visitas seguidas, el patrón se hace evidente. Si vemos que el depósito apenas llega a unos milímetros, el intervalo va sobrado y podemos retrasar la entrada para no molestarte innecesariamente durante la temporada alta, cuando las terrazas están montadas desde primera hora. Al contrario, si la acumulación es rápida, adelantamos la cita. Ese historial no se pierde: vive archivado en la carpeta de tu plan de APPCC, junto al informe fotográfico que muestra el antes y el después, y el certificado correspondiente.