
Dos cocinas con campanas iguales pueden cerrar facturas muy distintas. El primer factor es el acceso: en Port Bo o junto al faro de Sant Sebastià, las calles estrechas limitan el vehículo, y cada metro extra de manguera suma horas. Luego están los obstáculos físicos, como escalones hasta la puerta trasera o terrazas que bloquean el paso a media mañana.
El estado real del conducto cambia todo. Un codo obstruido por grasa vieja en un obrador de Tamariu exige más tiempo de desmontaje que una bajada recta limpia. La altura de la turbina en hoteles grandes de Calella obliga a andamios internos, mientras que en bares de tapas del carrer Cavallers se trabaja desde suelo. También pesa la normativa municipal de horarios; en agosto hay que entrar de madrugada antes de montar sillas. Por eso no damos cifras sin ver el local. Medimos calle, trazado y registros para ajustar el presupuesto exacto. Consulta [zonas](/areas/) si tu dirección está dentro del área operativa.
Los metros de conducto y los codos que no se ven desde la cocina
El recorrido del conducto no es el que imaginas asomando la cabeza por la campana. Se mide la realidad física, tramo a tramo. Un trazado largo pero recto en el polígono industrial de Palafrugell, camino a Palamós o Pals, requiere una pasada de cepillo directa. Sin embargo, un sistema con tres alturas y dos quiebros que rodean una medianera en el casco antiguo, cerca de la plaça Nova o del carrer Cavallers, multiplica las horas. Cada cambio de dirección obliga a instalar un registro para poder meter la herramienta.
Esa geometría define el esfuerzo real. En los chiringuitos de Port Bo o Les Voltes, donde el espacio es mínimo, los giros cerrados exigen más maniobras que en una cocina colectiva abierta. La visita previa sirve para ver esto: subimos a cubierta y bajamos a la cocina para calcular metros lineales y codos accesibles. No vale con estimar. Si el conducto tiene curvas ciegas sin tapa, hay que abrirlas antes de limpiar. Según la UNE 100165, cada registro debe quedar operativo. Así el informe fotográfico refleja lo que había dentro, no suposiciones.
La distancia entre el punto donde para el vehículo y la puerta
En Port Bo o Les Voltes, la furgoneta no llega hasta el escaparate. Se queda a varias decenas de metros y, además, hay escalones que salvar para alcanzar la puerta del local. Esto obliga a tirar mangueras muy largas y a subir el material a pulso entre dos personas. El tiempo de preparación se dispara antes incluso de empezar a limpiar grasa, alargando la jornada laboral de forma innecesaria.
La cosa cambia radicalmente en un bajo comercial de la carretera de Palamós. Allí la puerta está a pie de acera, sin barreras arquitectónicas de por medio. El acceso directo permite montar el equipo en pocos minutos y arrancar la faena sin perder horas desplazando cubos y filtros pesados por calles estrechas. En este municipio, esta distancia y la presencia o ausencia de peldaños son las variables que más pesan en el resultado final del trabajo.
El estado del depósito, que no se paga igual en todas partes
Un local que pasa su revisión anual suele tener una capa fina de grasa sobre el filtro. En brasa, esa película sale en una sola pasada con producto y agua caliente. Distinto es cuando la costra lleva acumuladas dos temporadas: pide una segunda aplicación, más tiempo de espera para que ablande y más volumen de desengrasante. Si el depósito está en conductos o turbinas, hay que añadir raspado mecánico para retirar lo adherido.
Por eso, mantener un intervalo corto de limpieza acaba saliendo más barato que dejar correr el servicio un par de años. La acumulación endurece los restos y multiplica las horas de trabajo necesarias para dejar el equipo operativo según la norma UNE 100165. Una intervención rutinaria evita que la grasa cierre los codos o bloquee el rodete, situaciones que obligan a desmontajes mayores y a más mano de obra.
En cocina profesional, prevenir el bloqueo es tan importante como limpiar después. Un mantenimiento regular protege el motor de aportación y mantiene los canales de goteo funcionales, evitando derrames en plena faena. Puedes consultar cómo ajustamos estos plazos en cada zona del Baix Empordà visitando nuestra sección de servicios.
A qué altura queda la turbina y cómo se sube al tejado hasta ella
La altura marca el método. Si la turbina está a seis metros en una nave del polígono, junto a la carretera C-31 hacia Palamós, se aborda con plataforma elevadora sin complicaciones mayores. Pero cambia todo cuando el ventilador descansa sobre bancada en un tejado de teja, algo habitual en los chiringuitos de Port Bo o las cocinas de Llafranc. Ahí hay que trepar por escalera exterior o trampilla de servicio. Esas cubiertas inclinadas exigen línea de vida para trabajar seguros, no improvisación.
Ninguno de esos detalles se deja al azar. La visita previa sirve para medir exactamente cómo se llega hasta el rodete y el caracol, y para definir qué medios hacen falta. Ese coste ya aparece desglosado en el presupuesto desde el primer momento. Nada sale como añadido sorpresa el día de la limpieza. Así nos aseguramos de cumplir la UNE 100165 accediendo correctamente a todos los registros y conductos, sea cual sea la arquitectura del local. Para cerrar esa medición precisa, puedes revisar nuestro ámbito de trabajo o llamar directamente al teléfono de contacto.
La hora de entrada: madrugada de agosto o día de cierre en invierno
Entrar de madrugada en agosto, sobre las cinco o las seis, exige un equipo nocturno compacto. En Calella de Palafrugell, el horario manda: hay que limpiar antes de montar las terrazas de Port Bo o Les Voltes. El trabajo se comprime entre el último servicio y la recepción del género fresco. Aquí caben menos manos, pero cada minuto cuenta para no interrumpir la faena diurna.
El invierno cambia el ritmo. Con el local cerrado, aprovechamos las horas luz completas. Un mismo conducto de extracción con sus codos y registros requiere distinto número de operarios según cuándo accedemos. En temporada baja, al tener el día entero, cunde mucho más y podemos desmontar turbinas con calma, revisando rodetes y caracoles sin prisas. La grasa sale en bidón cerrado, entregada a gestor autorizado con albarán.
No es lo mismo trabajar a las tres de la mañana que a las diez. Sabemos adaptar el personal al calendario real del Baix Empordà, respetando la UNE 100165 y dejando constancia escrita de cada paso. Consulta cómo planificamos estos accesos en nuestra sección de [servicios](/servicios/) o pídenos una valoración concreta llamando al 690 22 09 44.
Visita suelta o contrato anual, y por qué dan cifras distintas
Cuando firmas el contrato anual, la cosa cambia. Repartimos dos intervenciones y una revisión intermedia con fechas cerradas meses antes. Esto nos permite agrupar tu salida con otras visitas del mismo día en Begur, Pals o Mont-ras; así, el desplazamiento se comparte y no pagas cada viaje por separado. En cambio, si pides una visita suelta, el presupuesto entra íntegro porque el equipo tiene que organizar la ruta solo para ti.
La cifra final, en ambos casos, no sale de un cálculo al teléfono. Primero pasamos a ver la calle, medimos el trazado del conducto y revisamos la cubierta. Solo entonces se cierra el precio, porque en zonas como Les Voltes o el paseo marítimo de Llafranc, lo que cabe en la calzada manda sobre el coste real del servicio. Puedes pedir esa valoración previa desde /contactar/ sin coste ni compromiso.