
Los filtros de lamas se lavan con agua caliente y desengrasante, sin estropajos que rayen el acero. Si la malla está deformada o las juntas ceden, toca cambiarlos: un filtro viejo no retiene nada y deja pasar grasa hacia los conductos. En plena temporada, cuando el humo no da tregua en chiringuitos como los del Port Bo o restaurantes de Llafranc, el filtraje justo multiplica el riesgo. La grasa atrapada en codos y registros estrecha el paso del aire, obligando a la turbina a forzar más y calientando el conducto hasta puntos peligrosos.
Cuando el caudal baja, el local empieza a acumular calor y olores que ya no salen por la extracción. Para evitar sustos en agosto, revisamos cada tramo antes de que se monten las terrazas. El mantenimiento según la UNE 100165 incluye retirar bidones cerrados con gestor autorizado y entregar informe con fotos del interior. Así te aseguras de que tu cocina respira bien mientras trabajas al pie del cañón. Puedes consultar cómo abordamos la limpieza de conductos en detalle.
Cómo trabaja un filtro de lamas sobre una plancha de pescado
El filtro de lamas funciona cambiando la trayectoria del aire. Al girar, las partículas más pesadas pierden inercia y chocan contra el metal, escurriendo hacia la bandeja de recogida. En los locales de Calella, donde el pescado a la plancha domina la carta, se genera un aerosol muy fino. Si las lamas están limpias y en su sitio, ese vapor grasiento queda retenido antes de tocar el conducto. El problema llega cuando el filtro satura. Entonces el aerosol pasa de largo y entra directo al trazado de extracción, acumulándose en codos y registros.
Esa grasa no aparece por arte de magia; se adhiere con cada servicio de temporada alta. Por eso revisamos el estado de las lamas durante la limpieza integral, siguiendo la norma UNE 100165. Cuando un filtro está obstruido, la campana pierde capacidad de arrastre y la cocina empieza a oler a freidora fría antes de cerrar. Trabajamos desde Palafrugell hasta Port Pelegrí, asegurando que esos filtros recuperen su función mecánica original. La grasa extraída sale en bidón cerrado, con su correspondiente albarán de gestor autorizado, para que tu ficha de APPCC quede impecable sin huecos administrativos.
Lavar las lamas en el office sin dejarlas inservibles
Las lamas se desmontan siempre en frío, nunca con el equipo recién apagado. Se dejan a remojo en agua caliente con un desengrasante apto para cocina industrial y, una vez ablandada la grasa, se repasan con cepillo blando para no arañar el metal. El punto crítico está en el escurrido: si vuelves a colocar las piezas húmedas o mal apoyadas, terminan deformándose. Aquí lo que acaba con los filtros son los golpes contra el borde del fregadero al aclararlos y la costumbre de doblarlos para guardarlos entre otros utensilios. Una lama torcida ya no hace tope con su vecina y deja pasar el humo hacia el plenum.
En temporada alta, esa rutina toca hacerla cada semana. No es capricho; en agosto, cuando los chiringuitos de Port Bo o las cocinas de Llafranc funcionan a pleno rendimiento desde el amanecer, la acumulación diaria obliga. Si esperas más, la grasa se carboniza y necesitas productos más agresivos que dañan el acero. Nosotros, en CAMPANIX Palafrugell, revisamos el estado durante nuestra intervención programada, pero te enseñamos cómo hacerlo tú entre visitas sin arruinar el material. Consulta nuestros servicios para ver cómo integramos este mantenimiento semanal en tu plan de APPCC.
Señales de que un filtro ya no recupera aunque vuelva limpio del office
Vuelves de la limpieza y el filtro parece impecable, pero al colocarlo en su sitio notas que algo no cuadra. Las lamas están separadas entre sí o presentan abolladuras visibles; la malla interior aparece deformada, perdiendo su tensión original. A veces el marco muestra óxido en las uniones y, aunque esté seco al tacto, deja un goteo constante sobre la plancha durante el primer servicio. Estos detalles no son estéticos: son fallos estructurales.
Cuando aparecen dos de estas señales juntas, el filtro ya no retiene nada. La grasa pasa de largo y acaba dentro del tubo, acumulándose donde no hay acceso fácil para limpiarla después. Por eso, en CAMPANIX Palafrugell revisamos cada pieza con lupa durante la visita. Si detectamos ese desgaste, lo sustituimos allí mismo, sin esperar a una segunda llamada ni dejar la cocina coja hasta el siguiente día. Así evitamos que un componente aparentemente limpio sea el punto débil de todo el sistema de extracción.
La bandeja y el canal de goteo, los dos elementos que se olvidan
En plena comanda de julio, con la cocina a tope y el fuego al máximo, es cuando se nota. La bandeja rebosa y las gotas oscuras caen sobre el género que estás marcando en ese momento. Es el aviso más repetido estos meses: si ves grasa negra goteando desde el borde, no es un defecto de fabricación, es que el sistema ha dejado de evacuar como debe.
El problema suele estar en el canal perimetral. Acumula lo que la campana no retiene y el pequeño desagüe se tapona con restos sólidos que bajan desde los filtros o se desprenden del propio conducto. Un atasco aquí invalida cualquier limpieza superficial anterior. En locales como los de la calle Cavallers o en los chiringuitos de Port Bo, donde la humedad ambiental complica el secado, revisar esto semanalmente marca la diferencia entre una cocina operativa y una parada imprevista por suciedad cruzada.
Vaciado manual y repaso visual son claves. Si el agua empieza a estancarse o el desagüe deja de tragar rápido, avisa al equipo técnico antes de que la acumulación afecte a la extracción general. En nuestro servicio, la limpieza de bandejas y canales forma parte esencial del desengrase integral según la UNE 100165. No esperes a ver manchas en la ropa de trabajo para actuar.
Qué ocurre dentro del tubo cuando el filtraje va justo
El filtro no lo retiene todo. Esa grasa fina y pegajosa se escapa hacia el interior del conducto y se acumula justo donde empieza la instalación, en los primeros codos. Es una capa que engorda mucho más rápido de lo que parece desde fuera. Al principio no notas nada, pero cuando te toca limpiar ves cómo ese tramo inicial está negro y grueso, mientras el resto parece más limpio. Lo que ocurre dentro es simple física: sin barrera completa, la suciedad viaja hasta el primer obstáculo y se queda ahí.
Al crecer esa costra, el aire pasa con más dificultad y la extracción pierde fuelle. Para compensarlo, terminas limpiando las campanas y conductos más seguido, recortando el intervalo entre visitas. Y claro, cada intervención extra suma euros a la cuenta anual del local. En nuestros informes fotográficos lo dejamos patente comparando el mismo tramo de tubería, ya sea en un restaurante de pescado en Llafranc o en una cocina de colectividad en Palafrugell. Las fotos de antes y después hablan por sí solas.
Un reparto de tareas entre la cocina y el equipo de extracción
La cocina se queda con lo que toca a diario: las lamas de la campana, las bandejas de goteo y el canal. Si notas un ruido nuevo o ves que empieza a chorrear grasa por el borde, avisa rápido. No esperes a la próxima limpieza profunda. Al equipo externo le corresponde todo lo que no ves: el interior del trazado de conductos, los registros ocultos, el aporte de aire y la turbina completa. También llevamos nosotros la documentación técnica.
Dejar este reparto claro en el plan de limpieza del local evita malentendidos. Sin ese texto firmado, siempre hay una parte que se da por hecha y luego aparece el problema. Nosotros nos ocupamos de entregar la ficha de mantenimiento fechada, el informe con fotos antes y después de cada tramo, y el certificado correspondiente. Todo ello se archiva directamente en tu plan de APPCC, cumpliendo con la norma UNE 100165.
Si quieres ver el detalle técnico de cada elemento y cómo lo tratamos, tienes la información desglosada en /servicios/. Así cada quien sabe exactamente qué tiene que vigilar desde su posición.